Actual Play: Diario de Ebec I

Creado: 22 de marzo de 2010 | Autor: EnTropy | Categoría: Actual Play | Tags: | 6 Comments »

Los Dioses me condujeron a una simpática planicie bañada por un sol de justicia. La apacible brisa veraniega y el ruidillo de las espigas al chocar entre sí hacían de ese mediodía un hermosa imagen que ni siquiera la terrible hambre que venía acusando lograba estropear.

Lo que no pudo estropear el hambre lo consiguió un hecho insólito, que hizo que se me encogiera el corazón. Andaba yo distraído en mis cosas cuando me percaté de que algo extraño estaba sucediendo. ¡Una armadura plantada en medio del camino! Llegué a su altura, temeroso, y me tranquilizó ver que adentro (muy adentro) había un malhumorado humano, al cual le faltó tiempo para alzar su espada y amenazar a un grupo de viajeros que se encontraban charlando amigablemente unos metros más adelante, en un cruce de caminos. Sin duda estaba a punto de comenzar una función improvisada y completamente gratuita. Lamentablemente el tipo se retractó y a regañadientes aceptó mi compañía y la del resto de aquel cómico grupillo de camino a la posada.

Jamás había visto un grupo tan dispar y prometedor. Lo componían Efreet, el susodicho humano, con su mala leche enlatada. Viernes, una hermosa hembra elfa oscura, con el dudoso don de caer mal a todo el mundo a excepción de Jared, un humano apuesto y amante de lo ajeno a la par, que sin duda también hubiera amenazado a la elfa de no ser una mujer. El grupo lo cerraba un enano llamado Brotor, que sin duda alguna debía haber salido de algún compendio de víctimas fáciles para ladrones.

El camino fue duro ya que tuve que aguantar la incansable verborrea que suele acompañar a los viajeros que se acaban de conocer, pero la comida que nos esperaba en la posada pagó la pena con creces. Posada maloliente y dejada como pocas he visto. A veces me pregunto como de un lugar semejante pueden salir (en ocasiones) manjares tan deliciosos. Al festín se unieron dos viajeros más. Meliamne, una elfa solar con tan malas pulgas como el hombre de ojalata, y Vasily, un guardabosques que apenas si abrió la boca más que para comer. Viernes prefirió disfrutar de tan espléndido día comiendo fuera de la endeble construcción.

Enseguida empezaron a complicarse las cosas. El sonido de los cascos de caballo fue una señal inequívoca de que vendrían problemas así que me apresuré a apurar mi plato. El caballero entró raudo y si dirigió al posadero de forma tan directa como supo. Un importante nosequé de la región pretendía organizar un gran banquete en aquella mugrienta posada. Al principio quedé sorprendido pero luego recordé la gran aura de estupidez que desprende todo hombre que goza de cierto poder. Y tan pronto como acabó su frase se marchó.

El posadero, que sin duda pensó que podía endilgarnos parte de su problema, se acercó a la mesa con mejor cara de pena que encontró en su repertorio. Como era de esperar el enano cedió sin siquiera resistirse y pocos minutos después, sin saber muy bien porqué, ahí estábamos todos, camino de la casa de un viejo chiflado, en busca de vino para el posadero. Al menos el canalla nos pagó por adelantado el precio del vino, lo cual hizo que Jared casi se cayera de la silla, al ver semejante cantidad de dinero junto tan de cerca.

Poco antes de acabar la digestión nos topamos con la casa del chiflado, que según el posadero, en sus tiempos mozos fue un gran archimago. Probablemente nos lo dijo para que no lo matáramos y nos quedáramos con el dinero del vino, como cualquier persona sensata hubiera hecho. Sin embargo los enanos son tan testarudos como idiotas, y se resisten ante las oportunidades fáciles que les brinda el destino. Echo del que también se percató el anciano que nos abrió la puerta, pues una vez más sin saber muy bien porqué al poco rato nos encontrábamos investigando el posible robo de su vino a través de un túnel excavado hasta su bodega por los Dioses saben quién . ¡Y por si fuera poco esta vez sin el dinero! Ya que el enano cabezota se emperró en dárselo al astuto viejo al ver que le habían robado. Cuando ya llevábamos unos metros por aquel angosto túnel el sonido metálico de un cepo cerrándose rápidamente, seguido casi de inmediato por un alarido de Brotor, me hizo poner la piel de gallina. Espero que aprendiera la lección y la próxima vez mate al viejo y saquee su cocina.

Tras el pequeño incidente Jared decidió ir delante, muy seguro de sí mismo. Sin duda una desesperada maniobra para impresionar a la Drow, que por otra parte dio un estrambótico espectáculo cuando fuimos atacados por unas pocas ratas. Viernes se puso de cuatro patas y empezó a emitir chillidos, intentando imitar penosamente a una de ellas. Debió pensar que si se hacía pasar por rata no la atacarían. De hecho una de las ratas se la quedó mirando, atónita ante tamaña estupidez. Por suerte no tuve que mancharme las manos por unas miserables ratas, y el resto de gente acabó con ellas sin miramientos.